Luis Alberto Pino Contreras
Psicólogo Clínico – Coach Certificado IAC.
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  1. ¡Mantener una rutina es fundamental! Si tu hijo sigue el plan de clases y el currículo del colegio, ya tienes medio trabajo hecho a la hora de establecer una rutina. Aprovéchalo. Pide ayuda a sus profesores. Si optas por elaborar tu propio plan de estudio, requerirá más trabajo. De una forma u otra, establecer un horario es fundamental para la salud mental de tu familia. No te sobrecargues de trabajo; intenta simplificar las cosas. Evita utilizar demasiadas herramientas y aplicaciones y procura seguir la misma rutina todos los días. Cuanto más complicado sea el plan, más difícil os resultará ceñiros a él. Afronta los días lectivos igual que hacías cuando tus hijos iban al colegio antes de la pandemia. Eso incluye levantaros a la misma hora todos los días, vestiros (¡nada de pasarse todo el día en pijama, lo siento!) y tomar un desayuno saludable.
  2. Reserva un espacio adecuado para el estudio. Al igual que mantener una rutina, reservar un espacio adecuado para el estudio ayudará a tus hijos a concentrarse y mejorará su rendimiento académico. Elige un lugar tranquilo y libre de distracciones. Asegúrate además de que sea cómodo y de que esté bien iluminado y ventilado.  
  3. Ayúdales a desconectar. El uso excesivo de los dispositivos electrónicos se asocia a una larga lista de trastornos físicos y mentales, desde obesidad, fatiga ocular y cambios en la materia gris del cerebro a depresión, conductas autolesivas e incluso tendencias suicidas. Y ahora que nuestros hijos se pasan la mayor parte del día conectados a Internet (tanto para continuar el curso como para mantenerse en contacto con sus amigos y entretenerse) es más importante que nunca que hagamos un esfuerzo consciente para ayudarles a desconectar. Utiliza una aplicación de control parental como Qustodio para establecer unos límites consistentes y programar los momentos de descanso.  
  4. Haced ejercicio. Pasar mucho tiempo sentado delante del ordenador suele asociarse a una tasa elevada de obesidad. Asegúrate de que tus hijos realicen descansos regularmente durante el día para moverse. Intentad practicar como mínimo 60 minutos de actividad física intensa al día. Aunque seguir una clase de gimnasia por Internet o practicar yoga siempre es mejor que nada, es preferible que tus hijos hagan ejercicio al aire libre. La recomendación general es que pasen una hora al aire libre por cada hora que pasan delante de la pantalla. Aquí hay un excelente artículo de National Geographic sobre por qué caminar es tan importante para el cuerpo y la mente.
  5. Integra el aprendizaje en vuestra vida diaria. Normalmente, los niños aprenden mejor jugando o realizando tareas reales. En el caso de los niños más pequeños, puedes enseñarles las fracciones mientras preparáis un postre o hacéis la comida. Anímales a leer los carteles que veis mientras paseáis. Pídeles que escriban su nombre y la fecha en todos los dibujos que hagan. Enséñales a anotar las ocasiones especiales en el calendario. En el caso de los niños más mayores, pídeles que calculen cuánto os va a costar llenar el depósito de gasolina. Convénceles para que te ayuden a elaborar un plan de negocios. Comparad estadísticas deportivas. Preparad juntos un plano para redecorar su habitación. Elegir una noticia y comparad las versiones de diferentes medios (p. ej., ABC, El País y La Vanguardia) para ver si los hechos coinciden y comentad y debatid sobre las posibles diferencias. 
  6. Anímales a hacer los deberes a mano. Escribir a mano refuerza la memoria y el aprendizaje, de modo que, siempre que sea posible, convénceles de que dejen a un lado Google Docs y empiecen a escribir un diario o realicen otras actividades que impliquen la práctica de la escritura —incluidos los ejercicios de matemáticas—, a la vieja usanza: con papel y lápiz o bolígrafo.
  7. Incorpora «la hora del genio» a vuestro día a día. Si no has oído hablar de ella, «la hora del genio» es una práctica que consiste en animar a tus hijos a buscar información sobre un tema de su interés durante una hora al día. Aunque en el entorno hiperconectado en el que vivimos es preferible que no realicen su búsqueda en Internet, intenta no intervenir ni limitar lo que hacen durante esa hora. En el caso de los niños más pequeños, pueden buscar información sobre un tema diferente cada día; p. ej., los dinosaurios, los insectos, trucos de magia, aprender a hacer nudos, etc. En el caso de los niños más mayores, anímales a elegir un proyecto a largo plazo y a aprovechar esta hora para trabajar en él un poco cada día: construir un robot, crear una aplicación, memorizar un poema largo, escribir un relato corto o cultivar un huerto urbano.
  8. Revisa la seguridad de sus dispositivos. Asegúrate de que las aplicaciones y las herramientas que utilizan tus hijos para seguir el curso sean seguras. Comprueba la configuración de privacidad y las opciones para compartir datos. Consulta nuestra guía de Google Classroom. También es un buen momento para hablar con tus hijos sobre los peligros potenciales de Internet. Por ejemplo, si vas a configurar como privado algún elemento de una aplicación, explícales por qué lo haces. 
  9. Sé realista (¡y tómate un respiro de vez en cuando!). No podemos comparar nuestra situación actual con la de los padres que deciden educar a sus hijos en casa, lo cual es una opción voluntaria. La realidad es que, como el New York Times ha definido acertadamente, nos enfrentamos a «crisis schooling». En cuanto al aprendizaje en remoto, los padres necesitan reparar sus exceptivas y estar preparados para cometer más errores que nunca. La realidad es que todos tenemos mucho que aprender todavía.

Fuente:https://www.qustodio.com/es/blog/2020/09/distance-hybrid-learning-tips-parents/